El anegamiento afectó significativamente el desarrollo fenológico, la fisiología y el rendimiento de las plantas. Cuando el estrés hídrico fue inducido en las primeras etapas de crecimiento, el ciclo fenológico se prolongó hasta en 23 días.
Por el contrario, cuando se aplicó en fases reproductivas o de llenado de grano, el ciclo se redujo hasta en 21 días en comparación con el tratamiento sin anegamiento.
Las etapas más sensibles al anegamiento fueron aquellas comprendidas entre la formación de brotes laterales y la antesis; en estas fases, el estrés hídrico redujo el intercambio gaseoso, el SPAD y el índice de área foliar, así como, la biomasa y rendimiento.
El anegamiento aplicado en antesis fue el tratamiento que más comprometió el rendimiento, con pérdidas de hasta un 77% por planta.
La reducción del rendimiento se atribuye a una menor acumulación de biomasa aérea, disminución en el número y peso de granos, así como a una menor reducción del índice de cosecha.